EL NOMBRE DE LA ROSA (1986)

INTRO. En los últimos ochenta primeros noventa, y zambullido como estaba uno por entonces en todo el asunto teenager, habían dos novelas que de no haberlas leído nunca tu única salida era arrendar el quinjet de los 4F e irte a esconder a la Isla de los Monstruos con un surtido de petazetas para dejarte morir de vergüenza... o poco menos. Una era "El perfume" de Suskind y otra, claro, "El nombre de la rosa" de Eco. No había vuelta a la hoja. Y aunque ya tenían ambas dos sus añitos (sobretodo la segunda), por temas de derroche editorial de algunos y megapromociones de otros (te las daban de regalo, prácticamente, al comprar los anteriormente mentados petazetas por ejemplo, si no las tenías ya antes del Círculo de Lectores o similar), no había casa que pisaras en cuyos estantes dejaran de asomar los lomos de sendos libracos. Y, antes de entrar en materias, también me apetece recordar un caso curioso que aconteció con aquella copia VHS grabada de la tele que corría por ...