¿QUÉ TAL, PUSSYCAT? (1965)

INTRO. Las pocas old legends de Hollywood que quedan nos van dejando. Ley de vida y demás tópicos recurrentes, está claro, pero al fin es lo que hay. Y si bien es verdad que el irlandés O'Toole no perteneció ya a la "época dorada de la meca" era fácil, por asociación, verlo endilgado en esa ilustre lista de old-stars aún presentes. La que si perteneció a ese tiempo y lugar, de pleno, es la inolvidable señora  De Winter, la gran Joan Fontaine, quien al igual que el inolvidable Lorenzo de las Arabias nos abandonaba hace unos muy pocos días. Sin embargo, como esta entrada va como homenaje al primero, dejo enlace a la entrada de la cochambra (de abril de este ya agonizante 2013) con esa inolvidable "Rebeca" de Sir Alfred donde Joan, no cabe duda, vivirá -y sufrirá- por siempre, como breve recordatorio a la hermana de Olivia de Havilland (y a fin de seguir adelante con la posteada de hoy, of courses)... La elección de este film para la ocasión, que puede que alguno/a piense algo del tipo "con algunos films que tiene este hombre ya podrías haber buscado alguno menos irreverente" (cabronazo, incluso), es que estamos ante una comedia alocada rematadamente sixtie de esas que si bien no alcanza visos de "recomendabilidad" sin margen de error (es de recibo admitirlo ya de entrada)  si me ha generado, ya desde su primer videado, una cierta simpatía... Será quizá por estar ante el primer guión para pantalla grande de Allen (atención a esos primeros "abrazos" al mundillo del diván y los pájaros que de eso viven), la aparición del gran Sellers (imposible pelucón included), ese mentado tono tan orgullosamente sixtie que se pasa las formas por el forro, a saber... Lo que está claro, ya antes de empezar, es que el hace tan poco desaparecido O'Toole ejerce de maestro ceremonial, echándose el atropelladísimo entramado a la chepa sin problema a mediar, como le sale de donde dijimos... Y qué enorme el momento-encuentro con Burton, a modo cameo, en el club ("recuerdo el nombre pero no la cara" le suelta Peter... Dos de los grandes bebedores que ha dado esto del cine, claro, de ahí la gratuita pero jocosa "metacoña").


"SINOPSIS PRESTADA": El famoso playboy Michael James (Peter O'Toole), director de la más prestigiosa revista de moda parisina, se ve continuamente asediado por mujeres muy promiscuas, por lo que es incapaz de serle fiel a su prometida. Tratando de enderezar su compleja vida amorosa, acude a la consulta del doctor Fritz Fassbender (Peter Sellers), un desequilibrado psiquiatra, más adicto al sexo que el propio Michael, de modo que, en lugar de ayudarle a resolver su problema, se lo agrava.


A FAVOR. Pues lo innegable del efecto "objetivo logrado" final: se pretende una comedia alocada y estrambótica y, sin duda, se consigue. Un O'Toole que calza cual guante sedero en ese protagonista bebedor, nervioso y mujeriego (donde puede meter fetén esos sutiles matices que le caracterizaban), fielmente secundado por una guapísima Schneider como chica del folletón, encabeza un elenco a considerar seriamente (aunque para el caso el fin sea obviamente el contrario) donde no faltan los ya mentados Sellers (las mejores frases del asunto aquí, no se dude -"Y qué mas da unos cuantos muertos mientras ud sea feliz", ahí queda por ejemplo-) y un joven Woody Allen con hambre y ganas de liarla. No obvio tampoco las apariciones u aportaciones de aquella Capucine que parece se especializó en este tipo de roles o la mismísima Ursula Andress, ya en los coletazos postreros y convenientemente ceñida. Tampoco olvidemos la célebre canción del Tigre de Gales, cuya fama de hecho puede incluso eclipsar al propio film... Hasta el punto de que no se repare en que la soundtrack queda firmada, al tanto, por nada menos que el maestro Bacharach. Eso sí, mi momento musical predilecto del film corre por cuenta de los Manfred Mann y "su pequeño libro rojo" en una de las escenas bailongas. Desde ahí solo queda lo evidente que, de entre tanto desfase, se extraen tanto momentos cómicos absolutamente brillantes como alguna que otra baratura que, quizá (pero un "quizá" especialmente gordo), debió ser "revisado" en el montaje final. Por suerte, eso sí, los primeros aparecen en bastante mayor cantidad y, en cualquier caso, la agilidad sin tregua del asunto no da tiempo para pillarle especial manía a nada en concreto. Y especial aplauso para el épico pelucón de Sellers, reitero.

EN CONTRA. Pues que al muy televisivo -y discreto- Clive Donner que firma el film (y en su tan breve aventura americana) le faltó un algo más de pulso al concebir la trama como un todo (sí sí, a pesar de lo mayormente anárquico del proyecto, se deja ello notar)... No lo pienso buscar pero sospecho que hay una clara y férrea formación académico-teatral detrás de esto... Tremendas puestas en escenas y muy buena construcción de personajes pero, no veo a qué negarlo, a veces parece más una sucesión de gags que un film hilvanado como procede. Tampoco seamos injustos y cortemos por el hilo más débil, ojo (y por lo mayormente desconocido de este Donner en comparación a los otros nombres propios aquí aparecidos lo del "hilo más débil"), que también Woody -quien en definitiva firma el libreto-, podría haberse pegado algún tijeretazo a tiempo... Que no corran las sangres tampoco, eso quede claro también, que la película es divertida en definitiva aunque, queda bien clarinete, mucha culpa de ello lo tiene el tremendo y esforzado oficio de ese magnífico elenco reunido para la causa.

CONCLUSIÓN. Cachondo correcalles sixtie (en la línea de Edwards o Lester) con altibajos que goza de bastante fama, más por una serie de cosas paralelas ya repasadas (la soundtrack de Bacharach, lo de ser el primer guión de Allen, la canción de Tom Jones, lo tan de mode que estaban entonces sus tres intérpretes principales...) que por el propio, tan irregular como satisfactorio -según te pille-, film. Buen recurso, eso sí, para recuperar en fechas como las que se avecinan por su tono tan marcadamente festivo y ser perfectamente válida para all the familiy, y evitando así (con ello) según que ñoñerías con las que, sin duda, nos "deleitará" la oferta televisiva que igualmente se avecina... Finalmente, como no podía ser de otra manera: rest in peace Mr. O'Toole. Magnífico y bastante particular -siempre para bien- intérprete.

GUZZTÓMETRO: 7'5/10
 

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