EL MANANTIAL DE LA DONCELLA (1960)

SINOPSIS "PRESTADA". Suecia, siglo XIV. Como cada verano, una doncella debe hacer la ofrenda de las velas en el altar de la Virgen. El rey Töre envía a su hija Karin en compañía de Ingrid, una muchacha que odia a Karin en secreto. Antes de cruzar el bosque, Ingrid se detiene y abandona a la princesa, pero la muchacha prosigue su camino y se encuentra con unos pastores, aparentemente afables, que la invitan a compartir su comida.
A FAVOR. No me pienso poner a buscar el motivo por el cual cambia Bergman de director de fotografía tras "El ojo del diablo" (una de las muchas pendientes que tengo del realizador) y tras tanto tiempo depositando su confianza en el muy honorable Gunnar Fischer, pero lo cierto es que su "heredero", Sven Nykvist, logra confeccionar un trabajo aquí que es como para morirse apludiendo. Quizá fuera, que yo qué sé si quieren (ok, se admite sin problemas), por la búsqueda de una mayor crudeza en demérito de lo más alegórico de algunas referencias anteriores. Planos muy cortos, mayormente en exteriores (hasta se intuye alguna influencia "rashomonica" por ahí en medio), y un mayor dinamismo en la segunda mitad del film que dan relevo a los "cuadros silvestres" que encontraremos en la primera. Sin embargo, lo enorme de esta imperecedera -y sí rotunda- "masterpiece" es lo increíble y acojonantemente enorme, que van de la mano y sin soltar la cuerda, de todos los factores que integran la obra. Bergman va con todo en resumen (además de la composición visual apuntada): la banda sonora de su infalible Erik Nordgren, un elenco actoral sin mácula con -cómo no- el gran Max Von Sydow al frente, una recreación de un cuento clásico perfectamente transformado del que se sirve, las simbologías de la religión y la muerte (con todas las derivaciones a integrar) que no falten, un metraje ajustado de narices y, entre bastantes otras cosas, un sentido de la épica que sabe fundir la apología y lo mundano en medida plena... Es, sin duda y además, "El manantial de la doncella" una obra de ruptura con lo preconcebido que nos cambia la candidez de lo infantil por lo cruel y desgarrado de la realidad de la condición humana con una impunidad casi inencontrable en esto del cine (o por lo menos el cine occidental -aún "de autor"-). Se puede resumir todo, por qué no y por supuesto ya que en definitiva conviene recordar cuantas veces se precise que estamos ante un cuento clásico, en un algoritmo de inocencia-ataque-venganza (a lo "Death wish" de Bronson en modo pseudo-artúrico) bajo el recurrente o acostumbrado cielo metafísico del cineasta firmante... No hay problema, que nada se empaña con ello pero, claro... Celos, iras, traiciones, injusticia y demás en tropel y sin pausa. La versión hollywoodiense de Disney, en riguroso pretérito para no tener que mostrarlo, hubiera sido "aquí murió hace años una niña y de donde yació brotó un manantial precioso que nos purgara por siempre de todo mal y sobre el cual se construyó un precioso castillo (etc)"... Nada más lejos de la intención del cabronazo de Ingmar que no nos ahorra ni la ejecución del infante empotrado contra los estantes (en un momento de pura sed de sangre desatada para mi casi tan burro como el famoso ataque a la joven), recreándose no solo en la violación sino, sin problema que valga, en la ejecución de los asesinos, la agonía materna, la culpa irrefrenable de la amiga/cortesana, la cólera del vengativo padre ... y lo de la lengua del niño tiene sus cojones también... todo, y a qué más. En fin, que mejor nos quedamos este tan cruel como inolvidable "cuento de hadas" para nosotros, que nuestros descendientes ya se lo mirarán si quieren... "Mästerlig", que es "magistral" en sueco que lo he buscado en la interné, sino más y fin.
EN CONTRA. Nada. Solo quizá que no falte quien haga una muy reduccionista lectura del todo aquí alcanzado para quedarse únicamente con la ya legendaria y agónica secuencia de la violación... Hay tanto (pero TANTO) más aquí que el ponerse a enumerarlo es envejecer demasiado y de gratis.
CONCLUSIÓN. Se hace extraño recomendar a ciegas un largometraje tan sumamente crudo y desolador como éste pero, como leí en una ocasión sobre el elepé "Horses" de Patti Smith, se alza como algo definitivamente necesario pues, en resumen: "es también precioso y purga el alma". Ah, y que no se me pase, rematar con que si éste es, en efecto, el film "más accesible de Bergman" pues nada... Viva, y mucho, la accesibilidad. Y la madre que la parió incluso. Hora y media infranqueable de la Historia toda ella de esto del celuloide y, ahora ya sí del todo, fin.
GUZZTÓMETRO : 10 / 10