CICLO Mr. ALLEN: 26. "DESMONTANDO A HARRY" (1997)
INTRO. Tras el pestiño de "Todos dicen...", Allen se recongratula con el mundo entero con el que, para muchas gentes (demasiadas para ser casualidad), resulta su último film real y absolutamente incontestable en cronologías. Y, está claro, visto hoy se entiende y hasta -prácticamente- reside ya en la evidencia ello. En modo puntillista, señalar que no coincide quien suscribe de pleno y al 100 % por otro lado, para mí todavía le queda la última bala dorada del "Hollywood ending", pero salvo dicho matiz... Sí, vaya, podría decirse que casi estamos en las mismas con la acepción generalizada para esta ocasión y en esta casa. "Deconstructing Harry" es una de las mejores y más redondas comedias de Woody Allen. La mejor de la década a la que pertenece de la mano con el misterioso asesinato del mismo autor, las "chandlerianas" andanzas del Jeff Lebowski de los Coen y el inabarcable caos gitano debordado de Kusturica para la boda su "Gato negro, gato blanco", siempre desde las cuentas propias todo ello y lógico. Lo que (y esto es lo mejor), por silogismo directo y total, me la convierte en una de las mejores comedias jamás filmadas. Tal cual.
SINOPSIS PRESTADA. Harry Block, un escritor de mediana edad y con un cierto éxito, se ha servido con frecuencia de sus experiencias sentimentales y familiares para escribir sus obras, razón por la cual la mayor parte de sus amigos, parientes y ex-mujeres lo odian. En tales circunstancias, le resulta muy difícil encontrar a alguien que quiera acompañarlo en un viaje a su vieja universidad para recibir un homenaje. (FILMAFFINITY)
A FAVOR. Cuando todo funciona en un film como ocurre con éste de hoy cuesta de veras ponerse a desgranar bondades concretas... Esta es la película donde Allen se presenta a la universidad que le expulsó, y pretende homenajearle años después, con una prostituta, un niño secuestrado y un muerto... A partir de ahí poco se puede añadir (además esa secuencia me dialoga directa y descacharradamente con lo visto con tanta anterioridad en "Recuerdos", mi film favorito suyo de no existir "Manhattan"). Es, además y por desgracia, su última colaboración con el maestro Di Palma en la fotografía (todo un punto de inflexión que se puede señalar... para mal, viendo en exégesis -desde la comodidad del presente- el deterioro inminente que entonces siquiera se sospechaba y para con la mayor parte de su obra posterior). Lo de la música, con este hombre de por medio, no creo deba ni comentarse a estas alturas. Sólo queda ya divertirse mucho, lo indecible, con el desfilar de los cómicos (altamente hilarantes en algunos casos) relatos que envuelven el pilar central con las andanzas de nuestro protagonista. Andanzas, ni qué decir, tan o igual de esquizoides que las ficciones que se enredan y desenredan con las mismas, para acabar alcanzando ese mimetismo tan equilibrado (cercano a lo imposible, me atrevería a añadir) que retroalimenta todo el film.

CONCLUSIÓN. Quizá sí que sea la despedida del Woody Allen más genial o/y incontestable. O el film con el que, incluso, debiera haberse despedido por todo lo alto. Pero no son sino meras parábolas de lo gratuito ello y, a qué engañarse, sólo lejanamente con un máximo de media docena -a lo sumo- de títulos hasta fecha presente desde entonces (hablamos de una película de 1997 y está lo tan insaltable de que este hombre hace "una al año" sí o también) nos recordará de alguna manera Allen a sus genialidades pretéritas (esas que parecían caerle de los bolsillos como el cambio el tabaco echando la vista atrás, si). Con todo, "Desmontando a Harry" debe prevalecer, perentoriamente que no queda otra, como una más de sus tan numerosas como contundentes "masterpieces". Y una de las más divertidas, insisto, ya para despedir.
GUZZTÓMETRO: 10 / 10